Por qué las empresas que más crecen son las que menos persiguen el crecimiento
La obsesión por escalar puede ser el mayor obstáculo para escalar.
La obsesión por crecer rápido suele esconder una incomodidad más profunda: la dificultad de decidir qué no hacer.
Las empresas que crecen de forma sostenida no persiguen métricas.
Construyen claridad.
Saben qué problema resuelven. Saben para quién. Y sobre todo, saben qué no son.
No todo mercado es su mercado. No todo cliente es su cliente. No toda oportunidad es su oportunidad.
Y en esa renuncia está el foco.
El crecimiento real no viene de hacer más.
Viene de hacer menos, mejor.
Las organizaciones que persiguen el crecimiento como fin terminan dispersas.
Las que lo entienden como consecuencia terminan sólidas.
La diferencia no está en la ambición. Está en la disciplina.
¿Qué sostiene un crecimiento que dura?
Identidad. Coherencia. Paciencia.