Conversaciones
"Mi trabajo no es acumular certezas. Es diseñar mejores dudas."
Sofía Guerra
Investigadora, Instituto Cajal
Saber es, sobre todo, saber qué no sabés
Sofía Guerra se dedica a la investigación fundamental, ese territorio donde la mayoría de los experimentos no confirman nada y el error es parte del método. Le pedimos que hablara de algo que casi ninguna organización tolera bien: la incertidumbre.
La cultura de las decisiones premia la seguridad. La ciencia, en cambio, convive con la duda como estado natural. Esta conversación trae esa mirada a la forma en que pensamos y decidimos.
¿Cómo se trabaja años en algo sin saber si va a dar resultado?
Cambiando qué considerás un resultado. Si mido mi trabajo solo por el descubrimiento final, me frustro casi siempre, porque eso es raro. Si lo mido por preguntas mejor formuladas, tengo resultados todo el tiempo.
La ciencia avanza sobre todo descartando. Un experimento que 'falla' me dice por dónde no es. Eso es conocimiento, aunque no salga en ningún titular.
¿La duda es un obstáculo o una herramienta?
Es la herramienta principal. La certeza cierra la mirada; la duda la mantiene abierta. El día que dejo de dudar de mis propias conclusiones, dejo de ser rigurosa y empiezo a defender una postura.
El problema es que fuera del laboratorio la duda se lee como debilidad. En una reunión, el que duda parece que no sabe. Y es al revés: el que nunca duda es el que hay que mirar con cuidado.
¿Qué diferencia hay entre no saber y equivocarse?
No saber es honesto; es reconocer un límite. Equivocarse es haber creído saber algo que no era. En ciencia las dos son valiosas si se admiten a tiempo.
Lo grave no es el error. Es aferrarse al error por orgullo. Un dato que contradice mi hipótesis favorita no es una amenaza, es un regalo, aunque duela recibirlo.
¿Cómo manejás la presión por mostrar resultados rápidos?
Con una tensión permanente, no te voy a mentir. El sistema financia lo que promete resultados, y la investigación honesta muchas veces no puede prometerlos. Ahí hay una presión para exagerar que corrompe a la ciencia por dentro.
Mi defensa es ser muy clara sobre lo que sé y lo que no. Prefiero decepcionar prometiendo menos que quedar bien prometiendo lo que no puedo sostener con datos.
¿La intuición tiene lugar en un trabajo tan riguroso?
Muchísimo, aunque suene contradictorio. La intuición decide qué pregunta vale la pena hacer, hacia dónde mirar. Eso no sale de ninguna fórmula; sale de años de mirar el problema hasta que algo te huele distinto.
Después viene el método a poner a prueba esa intuición sin piedad. La intuición propone; el rigor dispone. Sin intuición no hay hallazgo; sin rigor, no hay verdad.
¿Qué te enseñó la ciencia sobre el ego?
Que es el peor enemigo del conocimiento. Enamorarse de la propia idea es la forma más común de dejar de ver. He visto carreras enteras naufragar por no soltar una hipótesis que los datos ya habían refutado.
La naturaleza no negocia con tu ego. El experimento da lo que da, no lo que vos necesitás que dé. Aprender eso es humillante y liberador a la vez.
¿Cómo se decide cuando la evidencia es incompleta, que es casi siempre?
Aceptando que decidir no es esperar la certeza, porque nunca llega del todo. Se decide con la mejor evidencia disponible, pero dejando la puerta abierta a corregir. La clave está en no confundir 'decidí' con 'tengo razón para siempre'.
Una buena decisión bajo incertidumbre incluye, desde el principio, cómo te vas a dar cuenta si estabas equivocada. Eso es lo que casi nadie hace: decidir con un plan para desdecirse.
¿Qué cambiarías de cómo las organizaciones tratan el error?
Separaría el error honesto del error por negligencia, que hoy se castigan igual y no son lo mismo. Cuando cualquier error se penaliza, la gente deja de intentar y deja de reportar lo que salió mal. Y un problema oculto siempre es más caro.
En mi campo, un resultado negativo bien hecho vale. En muchas empresas, en cambio, no hay lugar para 'probamos y no funcionó', y por eso repiten los mismos errores en silencio.
Después de tantos años buscando respuestas, ¿qué es lo que más te intriga?
Cuánto de lo que damos por seguro es apenas un consenso temporal. Casi todo lo que hoy enseñamos como verdad, en algún momento fue herejía o error. Eso me mantiene humilde.
Me intriga, sobre todo, lo que ni siquiera sabemos que no sabemos. Las preguntas que todavía no aprendimos a hacer. Ahí está lo interesante, y es enorme.
¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de idea porque la evidencia te contradijo, y no porque te convenía?